“Y Jesús, después que fue bautizado, subió inmediatamente del agua; y he aquí, los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma y venía sobre él; y he aquí una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia» (Mateo 3:16-17). En el cielo fragmentado hay «un destello celestial que sugiere la señal de la paloma», dijo Cocco. La luz también llena la mayor parte del cielo como un rayo, que no proviene del sol, sino de una fuente celestial de iluminación. (source: history.churchofjesuschrist.org/exhibit/jorge-cocco)